
Nací hacia finales de la Edad Moderna, poco antes del incipiente retorno del
Medioevo, bajo el signo de Sagitario y amablemente influido por Júpiter. Mi
nacimiento se produjo a primera hora de la tarde un cálido día de julio, y la
temperatura de aquella hora es la que, inconscientemente, he amado y buscado
durante toda mi vida, y la he añorado dolorosamente cuando me faltó. Nunca pude
vivir en países fríos, y todos los viajes voluntarios de mi vida se dirigieron
al sur. Fui hijo de padres religiosos, a quienes amé con ternura y a los que
habría amado más tiernamente si no se me hubiera enseñado el cuarto mandamiento
a edad temprana. Pero, lamentablemente, los mandamientos siempre han ejercido en
mí un efecto fatal, por muy justos y bien intencionados que fueran – yo, que por
naturaleza soy un cordero y tan dócil como una burbuja de jabón, siempre he sido
reacio a los mandamientos de todo tipo, sobre todo durante mi juventud. Bastaba
con que oyese el “debes hacer” para que en mí todo se revolviese y me volviera
porfiado. Es fácil imaginar que esta peculiaridad tuvo una gran influencia
negativa en mis años escolares. Cierto que nuestros maestros, en aquella
divertida asignatura que llamaban Historia Universal, nos enseñaban que el mundo
siempre había sido gobernado, dirigido y cambiado por ese tipo de personas que
imponían su propia ley y que rompían con las leyes tradicionales, y nos decían
que esas personas eran honorables.Por último te invito a revisar la siguiente página en donde encontrarás
algunos tips para realizar tu biografía: http://www.content4reprint.com/view/spanish-46765.htm
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